Ocio, entretenimientos e industria cultural
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Autora: Raquel Pina
En la sociedad occidental moderna, las personas nos hemos concentrado en el mundo del trabajo. Nuestra profesión u ocupación nos da identidad y un lugar en la sociedad. Nuestra educación, desde el jardín de infantes hasta la universidad se enfoca en prepararnos para trabajar. Sin embargo, hay otro aspecto de nuestras vidas que es tan importante como el mundo laboral: el tiempo de ocio. ¿Qué es el ocio? Es el tiempo en que no estamos trabajando ni durmiendo. Es el tiempo para no hacer nada, para pensar y reflexionar, para filosofar. Para poder disfrutar del ocio, debemos tener tiempo libre.
El 1ro de mayo: Día del trabajador2
Durante los siglos XVIII y XIX, el tiempo libre era un lujo: solo las clases privilegiadas disfrutaban de tiempo libre. Los trabajadores, especialmente los obreros de las fábricas y los campesinos, solo trabajaban sin derecho al ocio; a veces hasta 19 horas por día, 7 días a la semana. En 1886, los trabajadores de Chicago, una ciudad industrial de los EE. UU., iniciaron una huelga para reclamar la jornada de ocho horas. La máxima era «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa». Los trabajadores estadounidenses lograron una ley que protegía su derecho al tiempo libre. Los trabajadores de otros países imitaron a los norteamericanos y la jornada de 8 horas. Desde entonces, las familias trabajadoras hemos podido disfrutar del tiempo libre y de descanso.
Hoy día, las personas ocupamos nuestro tiempo libre de diferentes modos, buscamos entretenernos y pasar un buen momento jugando, haciendo deportes o consumiendo, solos o acompañados. Sin embargo, a lo largo la historia, la forma de divertirse de la gente ha cambiado mucho. En la época colonial (S. XVI, S. XVII Y S. XVIII) era común pasar tiempo al aire libre, jugando en grupo con conocidos y amigos. Los niños cazaban ranas, montaban ovejas y jugaban a las escondidas. Las niñas jugaban con muñecas de tela o cuero, saltaban a la soga y jugaban a la rayuela. Remontar barriletes (o cometas) era otra actividad muy popular. Los adultos también jugaban, por ejemplo, a los naipes, a la sortija, al palo enjabonado y a la lotería. Asimismo, los animales eran usados como entretenimiento: carreras de caballo, riñas de gallo y corridas de toros eran diversiones comunes. Además había saraos y tertulias que eran actividades sociales de las élites (españoles y criollos). Los saraos eran reuniones informales en casas de familias con baile, música y conversación. Las tertulias eran reuniones formales para leer en voz alta, tocar música, charlar de temas artísticos, económicos o políticos.1 Las celebraciones religiosas eran eventos públicos en los que participaban todos los grupos sociales (las élites, los indígenas y los esclavos negros). Las procesiones eran un desfile en el que la gente caminaba por las calles detrás de la imagen de la Virgen o de un santo y rezaba.
En el siglo XIX, surgen nuevas formas de entretenimiento. Una de ellas es la lectura de periódicos y de novelas nacionales. Cada país latinoamericano tenía un periódico importante; por ejemplo, El telégrafo (Bolivia, 1811); La aurora (Chile, 1810); El monitor (Ecuador, 1823); El correo de Orinoco (Venezuela, 1819). Las novelas nacionales son historias románticas sobre amantes de diferentes razas, clase social o grupos de poder. Al final, el hombre y la mujer se casan y ese matrimonio representa la unión de la nación. Otras actividades eran el circo y el teatro. Si bien el circo se había originado en Europa, en el siglo XIX surgió el circo con identidad sudamericana: el circo criollo de Argentina y Uruguay. El espectáculo tenía dos partes: acrobacias y una representación teatral autóctona. Con el circo criollo, la gente de la ciudad aprendía sobre la vida rural, y la gente del campo aprendía costumbres urbanas.
De los avances tecnológicos que habían ocurrido en el siglo XIX, surge la industria del entretenimiento del siglo XX: el cine (1895), la radio (1920) y la televisión (alrededor de 1950). Las primeras transmisiones televisivas en Latinoamérica fueron en México, Cuba y Brasil. Mirar televisión se convirtió en una de las principales actividades de tiempo libre: películas de acción para los hombres, telenovelas para las mujeres, dibujos animados para los niños, películas de ciencia ficción para los adolescentes y jóvenes. Hacia finales del siglo XX, la computadora y el internet revolucionaron el uso del tiempo libre: ahora es posible ‘chatear’ con personas que viven en otros países, ver televisión en otros idiomas, e incluso comprar todo tipo de objetos en línea sin salir de nuestras casas.
1 Fuente: https://www.elhistoriador.com.ar/de-bailes-procaces-y-tertulias/
2 Fuente: http://servicios.abc.gov.ar/docentes/efemerides/1demayo/imagenes/origen-e-historia-del-1-de-mayo.pdf